Reducir el consumo de energía permite bajar la factura y limitar al mismo tiempo el impacto sobre el medioambiente. Sin embargo, algunas medidas son mucho más eficaces que otras. Para conseguir un ahorro real, conviene empezar por los aspectos que más energía consumen, especialmente la calefacción.
Radiador de inercia, termostato conectado, programación o incluso detección de presencia: actualmente existen varias soluciones para controlar mejor la calefacción sin renunciar al confort. Estas son las principales medidas que puedes aplicar a diario para controlar mejor tu consumo.
1. La calefacción: el principal gasto energético que se puede optimizar
En una vivienda francesa, la calefacción suele representar el principal consumo de energía. Según la ADEME, representa aproximadamente el 66 % del consumo energético de una vivienda.
Si buscas reducir tu factura, la calefacción es, por tanto, uno de los primeros aspectos sobre los que actuar.
Algunos hábitos permiten controlar mejor el consumo desde el principio:
- ajustar una temperatura adecuada para cada habitación;
- programar los periodos de calefacción;
- reducir la calefacción cuando la vivienda esté vacía;
- comprobar las principales fuentes de pérdida térmica;
- mantener los radiadores despejados para favorecer una buena difusión del calor.
La idea no es calentar menos sistemáticamente, sino adaptar la calefacción a tus necesidades y horarios.
Para ir más allá, descubre nuestra selección de radiadores de bajo consumo, diseñados para combinar confort y control del consumo.
2. Sustituir los convectores antiguos por radiadores de inercia conectados
Los antiguos convectores eléctricos, a veces llamados «tostadoras», calientan rápidamente, pero suelen ofrecer una regulación menos precisa que los equipos modernos.
Un radiador de inercia funciona de manera diferente. Su cuerpo calefactor, generalmente de cerámica o de fundición de hierro, acumula el calor y luego lo libera progresivamente. Así, el calor se distribuye de forma más gradual, lo que contribuye a mantener una temperatura más estable en la habitación.
Según EDF, sustituir los convectores eléctricos antiguos por radiadores de inercia puede permitir conseguir hasta un 30 % de ahorro**. Este ahorro depende, entre otros factores, de las características de la vivienda, del equipo elegido y de los hábitos de calefacción.
Un termostato más preciso para evitar el sobrecalentamiento
La regulación electrónica permite controlar mejor la temperatura de consigna. En particular, evita sobrecalentar innecesariamente la vivienda y facilita la programación de la calefacción.
Así puedes adaptar la calefacción al uso de cada estancia, según los horarios de ocupación y el nivel de confort deseado.
¿Radiador clásico o radiador de inercia?
| Equipamiento | Regulación de la temperatura | Distribución del calor | Gestión de las ausencias |
| Convector mecánico | Ajuste menos preciso | Calor disipado rápidamente | Manual |
| Radiador de inercia | Ajuste en intervalos de 0,5 °C | Calor difundido progresivamente | Automático según las funciones del modelo |
Para descubrir soluciones adaptadas a un consumo controlado, consulta nuestra selección de radiadores eléctricos económicos y eficientes.
3. Gestos sencillos para reducir el consumo de calefacción
Cambiar la calefacción no es la única solución. Algunos hábitos sencillos también pueden marcar la diferencia en el día a día.
Ajustar la temperatura adecuada
La ADEME recomienda generalmente 19 °C en las estancias de uso habitual cuando están ocupadas y 17 °C en los dormitorios, especialmente por la noche. Bajar la temperatura de consigna 1 °C permite ahorrar de media un 7 % de energía en calefacción.***
Cerrar las persianas y las cortinas por la noche
Al anochecer, cerrar las persianas y las cortinas permite limitar los intercambios térmicos con el exterior. Durante el día, aprovecha, por el contrario, el calor del sol cuando sea posible.
Ventilar eficazmente la vivienda
Ventilar la vivienda sigue siendo indispensable para renovar el aire interior. Abre bien las ventanas durante 5 a 10 minutos y apaga temporalmente la calefacción durante ese tiempo.
Descubre nuestros modelos equipados con un detector de ventana abierta para completar tu estrategia de ahorro energético.
No obstruir los radiadores
Evite colocar un mueble voluminoso delante de un radiador o secar la ropa sobre él, salvo que el aparato esté diseñado para ello. Un radiador despejado distribuye mejor el calor por la estancia.
Por lo tanto, lo más importante es evitar calentar innecesariamente, en lugar de limitarse a reducir la temperatura.
4. La importancia de la regulación y la domótica
Con una programación semanal, puedes establecer una temperatura de confort por la mañana y por la noche y, después, reducir automáticamente la calefacción durante los periodos en los que la vivienda está vacía.
Así encontrarás una vivienda confortable a tu regreso, sin haber dejado los radiadores funcionando innecesariamente durante todo el día.
Un termostato conectado va aún más allá, ya que permite controlar la calefacción desde un smartphone, según las funciones del equipo.
Con un termostato conectado, puedes, entre otras cosas:
- programar los periodos de calefacción según tus horarios;
- reducir automáticamente la temperatura durante tus ausencias;
- modificar la temperatura de consigna a distancia desde tu smartphone;
- seguir tu consumo en tiempo real, según el modelo.
Así, calientas más cuando estás presente y reduces automáticamente la temperatura durante tus ausencias.
Para saber cuándo volver a poner en funcionamiento la calefacción cuando empiecen a bajar las temperaturas, consulta también nuestra guía para saber cuándo encender la calefacción en otoño.
5. Aislamiento y mantenimiento: las buenas prácticas para limitar las pérdidas de calor
Incluso el mejor radiador no podrá compensar de forma duradera un aislamiento deficiente. Por eso, antes de invertir en nuevos equipos, conviene identificar las principales fuentes de pérdida térmica de la vivienda.
Las ventanas y las puertas pueden dejar pasar aire frío, especialmente cuando sus juntas están desgastadas o su estanqueidad es insuficiente. En una vivienda mal aislada, también hay que revisar el ático, las paredes y los suelos.
Para limitar las pérdidas de calor, empiece por comprobar:
- el estado de las juntas alrededor de las ventanas y las puertas;
- el aislamiento del ático;
- el aislamiento de las paredes y los suelos;
- las posibles entradas de aire frío;
- el espacio alrededor de los radiadores.
El objetivo es conservar el calor en la vivienda para no tener que sobrecalentarla y compensar las pérdidas de calor.
Mantener los radiadores con regularidad
El polvo puede acumularse en algunas superficies y rejillas de los radiadores. Limpiarlos regularmente permite mantener el aparato limpio y correctamente despejado.
Recuerde también no colocar obstáculos delante de los radiadores y comprobar periódicamente que funcionan correctamente.
Un enfoque global para reducir la factura
Para conseguir un ahorro duradero, lo más eficaz es combinar varias medidas: una temperatura adecuada, un buen aislamiento, una regulación eficiente y unos hábitos de calefacción adaptados a su ritmo de vida.
FAQ: preguntas frecuentes sobre el ahorro de energía en casa
¿Qué temperatura hay que ajustar en casa para ahorrar energía?
Para ahorrar energía, la ADEME recomienda 19 °C en las estancias ocupadas y 17 °C en los dormitorios.
Según la ADEME, reducir la temperatura de consigna en 1 °C permite ahorrar de media un 7 % en calefacción. Adaptar la temperatura a los periodos de ocupación permite limitar el consumo manteniendo un buen confort térmico.
¿Cuánto se puede ahorrar al cambiar los radiadores eléctricos?
Sustituir convectores antiguos por radiadores de inercia correctamente regulados puede permitir ahorrar hasta un 30 % de energía.
Sin embargo, el nivel de ahorro varía según la vivienda, la calidad de la regulación y los hábitos de calefacción.
¿Qué equipo consume más en una casa?
Según la ADEME, la calefacción es el principal gasto energético de una vivienda. Representa aproximadamente el 66 % del consumo de energía.
Por eso es uno de los primeros aspectos que conviene optimizar para reducir el consumo de forma duradera.
¿Cómo reducir la factura de electricidad sin perder confort?
Lo más sencillo es empezar por la calefacción: adapte las temperaturas, programe los periodos de calefacción y evite calentar las habitaciones desocupadas.
Los radiadores de inercia, combinados con una regulación precisa y una programación adecuada, también permiten controlar mejor el consumo sin renunciar al confort.
¿Un radiador conectado permite realmente ahorrar?
Sí, si se utiliza correctamente. Un radiador conectado permite programar las temperaturas, gestionar los periodos de ausencia y ajustar la calefacción a distancia.
El objetivo principal es limitar los periodos de calefacción innecesarios, manteniendo una temperatura confortable cuando esté en casa.
* https://batizoom.ademe.fr/indicateurs/consommation-surfacique-des-batiments-residentiels-par-usage
** https://particulier.edf.fr/fr/accueil/economies-energie/chauffage.html


